Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

La Apodíctica

por Jesús
martes, 06 de febrero del 2007 a las 23:08
guardado en
                  LA       APODÍCTICA                      En el mundo en que actualmente vivimos, -inundados absolutamente de información- , es relativamente fácil ser influenciado en nuestros gustos, formas de pensar, estar, tener y disfrutar. Cada día se nos hace menos necesario preguntar y preguntarnos ¡¿por qué?!. Los medios informativos invaden nuestra vida, nuestro tiempo, preparan las preguntas, las críticas y después nos dan las respuestas.

Desde los gobiernos, los sindicatos y  todos aquellos que ostentan o desean ostentar parcelas de poder, se nos dice y advierte que, en el momento actual se hace imprescindible un continuo y progresivo aprendizaje de los nuevos medios tecnológicos; se nos invita a realizar cursos preparatorios de todo tipo con  los que obtener nuevos títulos que nos habiliten para ejercer determinadas funciones. Todo ello se mueve a tal velocidad que no nos da tiempo a adaptarnos; cuando surge la idea sobre la necesidad de especializarse en una materia o nueva “profesión”, y en el tiempo que preparamos los cursos necesarios, ya todo ha quedado obsoleto y hay que comenzar de nuevo. Siguen intentando, sin ni tan siquiera darse cuenta, enseñarnos y demostrarnos la forma, el método, para tener un mejor sistema de ganar el dinero suficiente para vivir con arreglo a lo establecido, sin que importe el verdadero conocimiento de lo que debamos aprender, sino el que hayamos realizado un curso y asistido a las clases.  Cada vez que esto ocurre perdemos terreno y jugamos con mayor desventaja; terminamos pensando que entendemos de todo,  o al menos un poco de todo, y realmente cuando nos vemos en la tesitura  de tener que hacerlo tenemos miedo, porque lo cierto es que no entendemos de nada.

 La preparación a la que nos someten va regida más al tiempo que al verdadero conocimiento; un simple examen, es el requisito exigido para la habilitación de un puesto de trabajo o una profesión; un simple examen corregido por un “simple profesor”, que sin ánimo de ofender, también consiguió su habilitación por medio de un simple examen.Todo esto me trae a la memoria momentos de nuestra historia y de otras naciones o culturas, en las que la imposición de medallas y el número de éstas tenía un valor desmesurado. Momentos en los que con los amigos, cuando aún no teníamos 10 años, veíamos a los militares cargando chapas, “pins” de todo tipo en el pecho derecho, hombreras y brazos, y sin conocer su valor, concedíamos más créditos a quienes más llevaban que a quienes menos, sin que éstos pudiesen demostrar cuáles eran sus verdaderos conocimientos o experiencias. Hasta no hace demasiado tiempo no era el tiempo de preparación lo más importante, sino la actitud ante los conocimientos adquiridos: la profesionalidad, la vocación...

Definitivamente me veo obligado a pensar que con excepciones muy concretas, todos nos vemos influenciados por esta sinergia del virtual progreso y no somos capaces de ver las virtudes de nuestros congéneres si alguien no nos dice que las tiene o no dispone de títulos que colgar en la pared. Cobra así razón merecida el refrán de: coge fama y échate a dormir, o aquel otro de: más vale caer en gracia que ser gracioso.  El ser humano a cambiado muy poco en cuanto a personalidad, seguimos siendo tan “chupócteros” y poco auténticos como nuestros antecesores. Únicamente que lo que hoy vemos, sentimos y finalmente copiamos de la generalidad, es más sofisticado que lo que vieron, sintieron y copiaron nuestros abuelos.Y es que el conocimiento no habita en el hábito, sino en la apodíctica, es decir en la demostración del conocimiento.                                                                 Jesús del Pozo Amargo   “si te comparas con los otros puedes convertirte en una persona vana y amargada, siempre habrá cerca de ti alguien mejor o peor que tu”.(frase correspondiente a un epitafio encontrado en una vieja Iglesia de Baltimore, anónimo de l692)

Deja tu comentario sobre La Apodíctica

Deja tu comentario
Necesitas tener javascript activado para poder dejar comentarios

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

De esta forma, además, podrás mostrar tu imagen en los comentarios y no tendrás que rellenar tus datos cada vez.

Sobre esta anotación

Jesús

Jesús escribió esta anotación hace 2 años. En ella habla sobre El Autoengaño.

Aún no hay ningún comentario.

Tu podrías dejar el primero.

Temas relacionados

Login

Comentarios

los cuarenta y cinco... una pena (miargentinidadalpalo)
Este tema que tocas es como el famoso..."Las mujeres despues de los 40 no pueden ser madres."Dios!! ......(17 oct)
los cuarenta y cinco... una pena (miargentinidadalpalo)
Este tema que tocas es como el famoso..."Las mujeres despues de los 40 no pueden ser madres."Dios!! ......(17 oct)
Elige tu camino por ti mismo (Anónimo)
hola linda espero q te guete mi pinga...(22 dic)
A primera hora de la mañana (Anónimo)
ME JUSTO MUNCHO ESTE PENSANIENTO SUBJETIVO SAVEMOS QUE DEVEMOS APROVECHAS CADA MOMENTO  COMO SI ......(22 nov)
A primera hora de la mañana (Anónimo)
ME JUSTO MUNCHO ESTE PENSANIENTO SUBJETIVO SAVEMOS QUE DEVEMOS APROVECHAS CADA MOMENTO DE N COMO SI ......(22 nov)

Más comentados

A primera hora de la mañana (2)
En el momento en el que hoy me detengo a pensar en mi vida, me planteo seriamente si no estoy ...
los cuarenta y cinco... una pena (2)
He averiguado que los hombres a partir de los cuarenta y cinco comienzan a perder la lívido y tener ...
Elige tu camino por ti mismo (1)
 ELIGE TU CAMINO POR TI MISMO  Una tarde de Julio, no recuerdo con exactitud el día, conducía ...
Calimero (1)
7 de Febrero de 2007    Hoy he salido de casa relajado y concentrado en mis cosas; a penas había ...
Un árbol caído (0)
UN ÁRBOL CAÍDO     En una ocasión un monje, paseando por un bosque cercano a su monasterio, tropezó ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google