Calimero
7 de Febrero de 2007
Hoy he salido de casa relajado y concentrado en mis cosas; a penas había recorrido 3oo metros cuando me ha adelantado la Guardia Civil, me han mirado justo en el momento en el que sobrepasaban mi vehículo y ya en posición por delante de la mía han encendido unos pilotitos naranjas que tienen bajo las luces de sirena azules y que indican que has de parar a tu derecha justo detrás de ellos.
El guardia me ha saludado con un buenos días y sin dar tiempo a mediar palabra me ha dicho que el motivo de pararme era que no llevaba puesto el cinturón. En mi cara supongo que se ha dibujado una expresión de absoluta sorpresa puesto que de verdad no me había dado cuenta de que no me lo había puesto, pero ello no ha significado nada y me ha pedido toda la documentación. La casualidad ha querido que además llevase un mes y medio con la I.T.V sin pasar y que el recibo de mi seguro llevase tres días caducado. En fin, no era hoy el día en el que yo debía haber salido a la calle.
Pero ahora deseo entrar en matices. Veréis:
Este Guardia al igual que sus compañeros de carretera, están tan hartos de parar gente y de expresiones de todo tipo que han desarrollado una intuición y una psicología tal, que son capaces a primera vista de saber quién es un buen tipo o un buen ciudadano y quien no. Y es esto lo que de verdad me ha molestado. A mí se me notó que no me había dado cuenta de que no llevaba el cinturón, pues de haberlo notado habría hecho el esfuerzo de ponérmelo cuando iban delante de mí.
-El tener un mes y medio caducada la I.T.V. no te delata como persona peligrosa, es únicamente un descuido motivado por tantas obligaciones a las que nos somete la vida y considero que eso debe ser motivo no de sanción sino de aviso de que tienes que demostrar antes de cierto tiempo que la has pasado; además, no sé si hay o no que recibir un aviso de que esté caducándote o caducado, pero yo no he recibido tal aviso.
-El no llevar el cinturón no debería ser en ningún caso sancionable, puesto que la única vida que se pone en peligro es la propia; si lo estima necesario el Gobierno actual o cualquier otro que pudiera venir, pues que se prescinda de dar ningún tipo de ayuda por la paraplejía o consecuencias que tenga el no llevarlo puesto, pero en ningún caso sancionarle y además retirarle puntos, como si aún estuviésemos en el colegio o lo que aún es peor, estuviésemos en la mili, momento de mi vida que sigo sin apartar de mi mente y que origino odio y deseo de venganza en mi como nunca antes había tenido, tampoco después. Lo único grave que puede causar el que yo no lleve el cinturón puesto es que mi cabeza salga desprendida de mi cuerpo a gran velocidad y en su trayectoria se haye un motorista de la guardia civil y le dé tal golpe que le haga caer al suelo y ... ésto sí, ésto sí representa un peligro, pero es tan difícil, tan extremo el ejemplo que no sirve para otra cosa que para causar risa si se tiene buen humor.
-Por último, tres días de caducidad en el recibo del seguro del coche, en un coche que lleva asegurado 9 años a todo riesgo, es decir, jamás ha habido intencionalidad de no tenerlo o no tenerlo bien, con todos los recibos en mi poder, en el coche, desde su compra, 31 recibos tenía en el coche acumulados, incluidos los cinco últimos hasta hace tres días, sin embargo, quizá porque el correo no me lo ha entregado aún, quizá porque no lo he abierto, no lo sé, pues también he recibido otra sanción. Pensé que el pagarlo trimestralmente me haría soportar mejor el gasto, pero no conté con que el correo llegara tarde o simplemente me olvidase de meterlo en la guantera, y claro, tres días de caducidad ... joder, es lógico que iba a hacer el pobre Guardia, ¡menudo compromiso!.
Así que al final ha resultado que me siento un mal ciudadano, puesto que el hecho de que por lo explicado me pongan 150 € de multa por el olvido del cinturón, 150 € por no haber pasado la I.T.V. retirada del permiso de circulación con la obligación de tener que ir a Tráfico, que ni siquiera sé dónde está, a por la documentación una vez pasada la I.T.V. y perder una mañana o unas horas de trabajo y además también me han quitado tres puntos y tengo que presentar en un plazo no superior a diez días el recibo del seguro.
En definitiva, no sé de qué leches me sirve haber pagado durante toda mi vida impuestos, no haber tenido devolución de recibos de ningún tipo, no haber cometido ningún delito, falta o haberme sometido en todo momento a lo que éste o cualquier otro Gobierno anterior han dictado como leyes o normas, puesto que parece que a partir de hoy soy un ser despreciable y abominable, al que hay que advertir de forma impositiva y dejándole sin demasiados recursos en el próximo mes, que su comportamiento no es cívico o suficientemente cívico.
De modo que yo me pregunto hasta que punto una persona con estima por si misma, que quiera sentirse orgullosa de haber sido civilizado, buena persona en definitiva, puede ganarse la vida, sabiendo que su trabajo consiste en putear a los demás; en ésta serie de trabajos de dudosa honorabilidad yo incluyo desde aquellos que tienen que dedicar su tiempo laboral a vigilar el comportamiento de los demás, desde los que juzgan hasta los que defienden, acusan, dictan normas y viven a costa de los que no queremos que existan estos controles. Sin embargo y a pesar de someternos, es aún más deleznable el tener que soportar que no todos somos juzgados igual, que dependiendo de nuestra nacionalidad, nuestro status social y sobre todo el no querer meternos en líos, somos juzgados con una tabla de medida diferente y al final pagamos las facturas de éstos que sí tienen esa incapacidad de autoestima.
Desde luego esto no deja de ser una opinión absolutamente subjetiva, desde luego que alguien se sentirá ofendido, pero más ofendido y desprotegido que me siento yo no han de estarlo ellos, puesto que yo mañana o pasado tendré que hacer frente a las multas y demás historias en las que me han metido, y éstos están amparados por la tranquilidad que da el conocer el sistema y estar de acuerdo con él.




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